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Os presento a Juan Luís Fernández, Jefe de Cocina de Aponiente.

Hidrogarum por Juan Luís Fernández...

El nos hablará desde el fondo de la cocina de Aponiente, junto a los Fuegos. Será el que nos acerque de forma coloquial “que se está cociendo en Aponiente”. Su sección en el Blog de ElChefdelMar se llamará Hidrogarum (Mezcla de agua con Garum en la época romana de Baelo Claudia). Para que lo vayáis conociendo, aquí os dejo su Bio para que podáis ver lo que ha estado haciendo estos últimos años…

Juan Luís Fernández

La panadería fue el comienzo de todo lo que ha conseguido. Tras aguantar años de interminables jornadas en el obrador siendo tan solo un “chaval”, se embarca en una osada aventura; Estar con los mejores y crecer profesionalmente.

De la mano del maestro Martin Berasategui se empapa de una de las mejores cocinas del mundo, donde el lema de “La perfección es el día a día de la cocina” y tras cuatro años siendo parte importante del equipo de Martin la añoranza de cocinar la tierra donde se crio le hace volver  con una sola meta; Estar y formar parte de un restaurante donde desarrollar todos esos años de aprendizaje.

Finalmente entra como jefe de cocina en el restaurante Aponiente de Ángel León. A día de hoy es la persona de confianza de Ángel, su mano derecha en los fogones.

Apasionado de la cocina de fuego y fondos suculentos de cocina y enamorado de la cocina… no existen las horas… Si se cocina bien…



La pescadilla que se muerde la cola…

Conversaciones...

Ilustración pescadilla

Una cuarta de mi mano es lo que le falta a la pescadilla para ser pescada, para   también recibir el nombre más genérico de merluza. Pero la pescadilla además fue antes pijota. Así pues, el ciclo de este pescado blanco tan estimado, de poca grasa, de color gris plateado con pequeñas escamas, aspecto serio con mirada  familia de los gádidos de cuerpo alargado casi cilíndrico, que recibe, sea cual sea su tamaño, el nombre científico de merluccius merluccius, para todas las merluzas de aguas europeas, pero que en Andalucía se le conoce como pijota cuando es pequeña, pescadilla cuando es mediana y pescada o merluza cuando es de grandes proporciones y pasa de los dos kilos de peso. En otros sitios también le llaman carioca o pijotilla a la pijota y merlucilla o merluza terciada a la pescadilla o pescaílla, como se le dice en Cádiz.

Antes, eso de clasificarlas por tamaño y peso se hacía a ojo, hasta que las normas definieron las tallas mínimas biológicas y comerciales reguladas, de manera que la pescada, pescadilla o pijota capturada en aguas andaluzas del Atlántico no podrá medir menos de 27 cm., ni pesar menos de 200 gramos cada unidad y 20 cm., la que se pesque en el Mediterráneo andaluz ó un peso mínimo de 150 gramos la unidad.

Allá por los últimos años del siglo XIX, Ángel Muro escribió en su tratado completo de cocina, tras decir que la merluza era el pescado español por excelencia y el que más se comía en España, que la pescadilla y la merluza son lo mismo, aunque en gastronomía hay gran diferencia. La pescadilla es la criatura. La merluza es la persona formal, y con esto está dicho todo. Añadió que la mejor pescadilla que se conocía entonces era la de las aguas de Cádiz, hasta el Estrecho de Gibraltar, y que la siguiente en bondad, era la del Mediterráneo, pero en cambio la mejor merluza era la del Cantábrico, y aún mejor y más superior, la del mar del Norte.

Eso era hace ahora más de un siglo, hoy casi todas las merluzas son africanas, angoleñas o senegalesas si son las oscuras o negras de carne blanda, y del Cabo o de altura, mauritanas, sudamericanas, argentinas, peruanas o chilenas si son blancas o plateadas claras, de carne más consistente. Cada vez llegan a los mercados menos merluzas de aguas andaluzas, escasean y se respetan los ciclos de tallas mínimas. Acabamos con lo autóctono y llega lo externo, la inmigración, desaparece el mito y queda la leyenda.

Pero la pescadilla se quedó en los gustos del Sur y sigue estrechamente ligada a las tradiciones culinarias marineras gaditanas, en su recetario y en sus freidores, aunque ahora sea extranjera. No se rompió del todo el círculo y la pescadilla todavía sigue mordiéndose la cola.

En el amplio recetario español y a través de distintos escritores conocidos y otros autores antiguos, encontramos un nutrido grupo de fórmulas tradicionales para cocinarla, empezando por la más conocida: la pescadilla pequeña, casi pijota, frita en rosca y que se muerde la cola; otras como las rodajas rebozadas y fritas o la pescadilla en adobo, siguiendo por la pescadilla asada al horno, el caldo de pescadilla en blanco para los más delicados y el caldillo de perro, donde intervienen cabezas y espinas; también en guisos como la pescadilla al vino o la pescadilla con guisantes y otras más sofisticadas como la cola rellena, el pastel de pescadilla o los rollitos de pescadilla.

Para la merluza o pescada, la hermana grande, hay otras recetas también tradicionales como la merluza a la chiclanera, en salsa verde, a la vasca, a la romana, con mayonesa, rellena, al horno, en albóndigas, etc. Pero esto es la antología de la pescadilla, donde ya está todo inventado y descubierto en el recetario, salvo que aparezca en el tiempo alguna rara joya culinaria de la mano de algún extraño cocinero de vanguardia, con algo así como sorbete cremoso rojo de huevas de pescadilla a las fresas, que mucho me extraña que pudiera llegar a tener éxito y permanencia en la división de honor.

La fórmula más tradicional de disfrutar de la pescadilla en tierras de la Bahía de Cádiz es en el papelón de pescao frito, del freidor, donde la pescaílla está presente en el reparto, como si de una de las actrices principales se tratase. Es un arte innato del freidor el manejo de las rodajas y trozos de pescadilla, salarlas y enharinarlas, sacudiendo lo innecesario y sumergiéndolas en el recipiente con aceite de oliva a una temperatura de cocción de dentro a fuera, nadando y retozando en libertad en el líquido, para sacarlas con su capa crujiente, su fresco aroma, su sabor marino y su justo calor al paladar.

Las rodajas de pescadilla, fritas con aceite de oliva, son capaces de hacer maravillas, chisporreteando en el aceite hirviente como unas alegrías gaditanas. El exacto punto supone una sabiduría vieja, difícil de imitar.

Pemán reconoció que el pescao frito gaditano procede del hecho de freírse en una misma sartén, con mucho aceite, una variedad grande de pescado, como pescadillas, acedías, lenguados, gambas y calamares, con lo que se produce un intercambio de sabores enciclopédicos. Comer en Cádiz pescado frito es como probar una antología del océano.

Luego, cuando sobran rodajas de pescadillas del freidor, se guardan en un lugar fresco para volverlas a cocinar en sobreúsa al día siguiente, en una cazuela de barro, sumergiéndolas en una salsa hecha con aceite de oliva, una cebolla picada, un diente de ajo y harina, laurel, caldo, sal y un chorrito de vino fino.

Lo de la pescadilla en adobo, viene de ser una de las antiguas formas de conservar el pescado cuando no había frigoríficos. Basta tener los trozos o rodajas de pescadilla introducidos durante unas ocho horas en una salsa líquida y fría hecha con vinagre, rebajado con un poco de agua, orégano, laurel, pimienta y sal, escurrir bien después y enharinar el pescado para freírlo en abundante aceite de oliva.

La pescadilla ha sido siempre uno de los alimentos más sanos, debido a su fácil digestión y ser uno de los pescados blancos más magros y aprovechables, con menos grasa, recomendado en dietas delicadas y con un alto valor nutritivo. En 100 gramos de carne de pescadilla cocinada, hay alrededor de 100 unidades de calorías que se traducen en un 18% de proteínas sin hidratos de carbono salvo que esté frita; con una proporción de grasa del 2,3% si es cruda, del 3,3% si está cocida en agua y del 9,3% si está frita en aceite de oliva. Es fácil encontrarla durante todo el año en los mercados y plazas de abastos como fresca, además de otras presentaciones como refrigeradas y congeladas, enteras, a rodajas o fileteadas. Por todo ello es frecuente su consumo en las mesas españolas, enteras las pequeñas y a rodajas o troceadas las grandes, con un amplio abanico de recetas.

…más sobre el mar y sus habitantes muy pronto…

Ten cuidado con las rayas … son malas!!!

Conversaciones...

La raya común, también conocida como “de clavos”, es un pez bastante frecuente en nuestras costas gaditanas y atlánticas . Es pariente cercano de los tiburones, con los que comparte la característica de un esqueleto cartilaginoso, no óseo. Todas las rayas pertenecen al orden de los rajiformes, con un cuerpo aplastado, romboidal y dos aletas pectorales muy desarrolladas. Tiene cinco pares de hendiduras branquiales en la cara ventral. Aunque recuerden vagamente a las tembladeras, carecen de aparato eléctrico.
Dentro de los rajiformes, la raya común se diferencia por estar cubierta en su cara dorsal por un gran número de pequeñas espinas y aguijones, de ahí su sobrenombre de ” rayas de clavos”. Estas protuberancias están más desarrolladas en los adultos.
La coloración es muy mimética, camuflándose siempre con el fondo en el que vive, que será arenoso y, por lo tanto, desde canela hasta marrón. También puede vivir en fondos intermedios, salpicados de arena y roca, pero nunca en fondos de piedra o cascajo.
Se alimenta de todo aquello que encuentra a su paso, crustáceos, pequeños peces o anélidos. No es un gran cazador, más bien aprovecha aquellos alimentos muertos que encuentra con facilidad, aunque no se trate de un pez carroñero. Puede alcanzar tamaños bastantes grandes, alrededor de 20 kilos, pero para el pescador de costa es muy difícil lograr capturas de más de 10 kilos (son más grandes las hembras). La reproducción de esta especie es muy curiosa, pues se realiza mediante huevos capsulados y en número muy pequeño, apenas 20- 30 huevos por hembra. afortunadamente las pequeñas rayas salen perfectamente formadas y el porcentaje de supervivencia es muy elevado.
La raya común se encuentra presente, con mayor o menor abundancia, en la totalidad de nuestras costas. En los meses estivales se la puede observar en rías y estuarios, siempre en zonas arenosas.
Únicamente se puede capturar con cebos naturales, sardinas, boquerones, jureles, gusanos de todo tipo, calamares, etcétera. Las técnicas a emplear siempre serán de fondo, manteniendo el cebo al ras, y con la condición que se trate de fondos arenosos. Los ejemplares jóvenes, hasta 3 ó 4 kilos, se pueden aventurar bastante cerca de la costa, no así los adultos, que suelen encontrarse en zonas más profundas.
Gastronomicamente me vuelve loco su gelatina .. me vuelve loco sus cartilagos , me recuerdan a unas manitas pero del mar .El problema mas grande que nos encontramos es que es un pescado con una cantidad de amoniaco muy alto y se pierde muy pronto .Personalmente me encantaria defender este producto en mi carta todo el año , pero es muy irregular solo lo trabajo cuando las veo del dia en el mercado .
La he pescado mucho con mi padre , la verdad que nunca me ha emocionado pescarlas y además suelen liarte mucho el aparejo… aquí es muy normal comerlas en amarillo , en sopas , guisos marineros …. pero nunca a la brasa ( que es como más me gusta, con un poco de tradicional tartara … brutal ¡¡¡) .
Tened cuidado con comerla en mal estado , pues sufri hace dos años una indisposicion severa … me envenenaron un día libre en un sitio … cuyo nombre no quiero acordarme y os aseguro que no me di cuenta , pues estaba camuflada con un adobo muy potente…

Anatomía del Ronqueo del Atún (I)

El Rincón del Endiche por José Antonio Lopéz González.

Ronqueo Atún

La separación de la canal en los atunes o ronqueo tiene por misión extraer las partes mas comercializables de las que no lo son.
El ronqueo se inicia con la separación de la cabeza del tronco, practicando un corte transversal a nivel de la zona occipital hasta la parte anterior de las aletas pares y detrás del borde opercular posterior, incluyendo dentro de la parte cefálica, la cavidad branquial. Para terminar esta parte del ronqueo se corta y se extraen las aletas pares en una sola porción por cada lado, quedando unida la pectoral y la ventral de cada flanco en una pieza que recibe el nombre de parpatana o palpetana.
En el tronco se practica un corte longitudinal en la parte dorsal del atún, rozandose el cuchillo con la columna vertebral desde la zona anterior a la caudal. Precisamente, el ruido que se escucha cuando el cuchillo recorre el espinazo es lo que da el nombre de ronqueo, es el acto de despiece del atún. Terminada esta, se procede a la separación de las vísceras del tronco, formando un completo conjunto que normalmente se desecha y que la mayoría de las veces se utiliza para la fabricación de harina de pescado.
Después se lleva a cabo una incisión en cada flanco del atún en la zona media y de forma longitudinal. Ello separa los llamados cuartos negros ( se designan asi por el color oscuro de la piel dorsal) o lomos dorsales. Este corte va desde la zona opercular a la cola. Y lo mismo se lleva a cabo ventralmente desde la cavidad branquial hasta la aleta caudal para separar los cuartos o lomos blancos (por el color de la piel del vientre). De esta manera, se obtienen del tronco cuatro lomos, dos dorsales o negros y dos ventrales o blancos. Algunas vísceras tienen una demanda importante, especialmente las gónadas. Las femeninas o huevas de grano se expenden fresca o se salazonan. Las partes reproductoras masculinas o huevas de leche tienen una demanda inferior,
pero se ofertan. Y finalmente el estómago o buche, las tripas y el corazón tienen sus peculiares demandantes.
De la zona blanca se separa la parte más ventral de forma longitudinal, dando lugar a dos piezas (una por cada flanco) que se denomina ventresca, barriga o ahijá. Estos tres términos no son absolutamente sinónimo en el sector comercial, puesto que se denomina más especificamente ventresca a la parte ventral del atún por la industria conservera. Barriga cuando se consume en fresco. Y ahijá cuando dicha porción se incluye en salmuera y se oferta como tal. Del resto del lomo , se extrae la parte más externa que se denomina tarantelo, por encima y detrás de la ventresca. Y el interior forma el nucleo del lomo blanco o descargamento. Antes de separar el tarantelo del descargamento se separa la zona más cercana a la aleta caudal que da lugar a la cola blanca.
El lomo dorsal o negro recibe un tratamiento similar. En primer se separa la parte más cercana a la aleta caudal para dar lugar a la cola negra. Y la zona superficial o plato queda separada de la zona interior o descargado.
Quedan otras partes del atún que son comercializadas, aunque con menor predicamento. La misma piel de los cuartos, sobre todo de los lomos blancos y de la ventresca se ofertan como pellejitos. Una vez separado los cuartos blancos y negros, la espesa carne adherida a las aletas dorsal y anal da lugar a las espinetas, distinguiendose la blanca de la negra, siendo la primera de mayor longitud que la segunda. Y entre el lomo negro y las pínnulas aparece un músculo que se denomina solomillo. Y del tronco se desecha la columna vertebral o espinazo para la fabricación de harina.
Por otra parte de los lomos negros y blancos se separa el músculo oscuro que recorre longitudinalmente el tronco del pez y que en conjunto forma el sangacho.
La cabeza tiene partes igualmente partes aprovechables. Por la zona dorsal, la continuación del lomo negro y a ambos lados lados de la cabeza, se encuentran los morrillos. Recorriendo la cabeza y hacia abajo se observan en primer lugar los mormos y a continuación los contramormos. El interior de los opérculos queda ocupado por la facera y en la parte ventroposterior de la cabeza se ubica el galete que es la prolongación anterior de la barriga, pero cuyos haces musculares se ponen al servicio del movimiento de los arcos branquiales. La cococha se localiza entre las mandíbulas y es la parte anterior de la musculatura branquial, integrando parte de la llamada oreja. En el interior de la boca se encuentra el paladar que demanda un cierto sector de la sociedad.

Frente Al Mar…

Conversaciones...

Desde la orilla

Sentado a la orilla del mar (al fondo Cádiz, rota a la derecha… ) jugueteo con la arena entre mis dedos, el viento zarandea mis oídos y hace brotar lágrimas en mis ojos. Al igual que los remolinos espumosos que se forman entre las piedras mis pensamientos se arremolinan en mi cabeza llevándome de un lado a otro, de un sentimiento a otro, de una sensación a otra, de alegrías a tristezas, de turbación a nostalgia, del miedo al sosiego, del patatín al patatán.
Levanto los ojos y descubro que allí, lejano en el horizonte, el sol se encuentra en pugna contra el mar y las nubes, que parecen confabularse en una lenta y paciente lucha por darle muerte, por extinguir su luz… quizá hoy lo logren pero sólo será una utopía.

Las olas rompen cada vez más lejos y los rastros que va dejando la marea asemejan paisajes desolados en donde la vida, o lo que la hacía posible, le ha dejado espacio a la nada, al vacío… la arena humedecida parece crisparse al contacto con los últimos rayos del moribundo astro rey sol que apenas si acaso logran entibiarla y, semejando los poros de la piel, diminutos agujerillos se forman en su superficie casi dotándola con el poder de respirar… de pequeño pensaba que eran navajas o berberechos …
La piel se me eriza al refrescar el tiempo y con las sombras casi desaparecidas aparco momentáneamente mis pensamientos y me dispongo a volver a casa, hoy realmente estoy de bajona , pues cuando no tengo ganas de hacer el amor como un choco … ni tengo ganas de hablar de cocina , ni de na de na …. es que estoy de bajona aunque debo confesar que nunca me siento tan a gusto como cuando estoy aquí, frente al mar, jugueteando con la arena entre mis dedos…. perfumando Cádiz desde enfrente
Sabéis porque todo lo que tengo delante es tan grande?… Porque esta masa incomprensible es tan grande?
Porque tuvo la humildad de ponerse algunos centímetros abajo de todos los ríos.
Sabiendo recibir… se volvió grande
Si quisiera ser el primero, muchos centímetros encima de todos los ríos, no sería mar, sino isla.
Toda su agua iría para los otros y estaría aislado.

La pérdida forma parte de la vida.
La caída forma parte de la vida.
La muerte forma parte de la vida.

Es imposible vivir en plena satisfacción.
Necesitamos aprender a perder, a caer, a equivocarnos y a morir.
Imposible ganar sin saber perder.
Imposible andar sin saber caer.
Imposible acertar sin equivocarse.
Imposible vivir sin saber vivir.
Aquí os dejo… me marcho… el teléfono es un infierno… fuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!!! … me voy… con las pilas cargadas…

Si tú aprendes a perder, a caer, a equivocarte, nadie podrá controlarte
Porque lo máximo que te puede ocurrir es caer, errar y perder.
Y esto yo ya lo sé.
Gracias a todos!!!