Silencio, ojos irritados, mirada triste y apagada, brazos cansados, espalda sudorosa. Atrás, el aliento de 30 hombres, delante los pelos alborotados de 20 mas. En mi mente dos pensamientos; sobrevivir y remar.
Las cadenas me pesan, los grilletes hacen sangrar mis pies, mis manos despellejadas y llenas de llagas se aferran con fuerza al remo, como si mi vida dependiera de ello, pues de ello depende. Mi corazón y ese maldito remo de madera están unidos, parece que la leontina que aprisiona mis antebrazos hiciera la función de arteria, maldita estampa.
Remamos al ritmo que nos marca un tambor, aporreado por un bruto engalanado de semblante simiesco. El crujir de la madera, una tos y algún quejido ahogado por el restallar de un látigo que hace objetivo a una espalda sucia y ya desgarrada por otros latigazos. Alguien llora en el silencio húmedo de esta bodega, quizás se ha dado cuenta de cuál será su destino.
De repente nos mandan parar.
“! remos arriba!”
“!Silencio!”
Todos se miran sin saber que pasa, todos salvo yo. Agacho la cabeza, miro al suelo bajo mis pies y pienso. Mi cabeza da vueltas rápidamente, aluvión de ideas me golpean, me centro;
“cuanta sangre, sudor y lagrimas he vertido en este suelo, espero que aun quede más que derramar, eso será señal de que sigo vivo. De nuevo a la batalla, nos dirigimos a la liza, contra un enemigo que ni siquiera he visto y contra el que no tengo nada en contra, Dios mío, no deseo estar aquí, el capitán de este navío, mejor dicho, de esta cárcel, nos lanza contra arrecifes, mares embravecidos y barcos fantasmas, y yo no puedo hacer más que bajar la vista y remar, remar por mi vida, por mi alma, por las esperanzas de otro, dejando todo atrás, pues esa es la misión de mi vida, remar hacia donde me digan, luchar por el sueño de locos capitanes, defender pendones que no son los míos y morir sin huella ni rastro….
El silencio es roto por un grito:
“!remeros de la galera, bogad!”
Verdaderamente la vida es breve, demasiado corta para perder el tiempo en gestas sin importancia, en personas superfluas y en trabajos inútiles. Todos alguna vez en nuestras vidas hemos remado en galeras, sin sentido, sin objetivo, infelices…no te equivoques, ni te engañes como hicimos muchos de nosotros, remar contra ti mismo, no te enseñara nada bueno, ni saldrás reforzado de esas violentas aguas, tu sangre vale demasiado como para derramarla en un barco que no es el tuyo, ni por un capitán al que aborreces y no comprendes. Muchos se martirizaran a sí mismos, con la falsa idea de la experiencia, asumiendo que todos los barcos son iguales, que más vale malo conocido, que bueno por conocer, obsoletos y cegados por la luz que sale por oriente, jamás conocerán las goletas, las carracas, las carabelas, las fragatas, los galeones, los drakkars, los buques, los dragas, los graneleros, las bombardas, los bergantines, los patache, los queche, los lugres, las fustas, los bajeles, las corbetas, etc.
Estos son solo unos ejemplos de todos los tipos de embarcación que hay en alta mar, de pesca, de transporte, turísticas, de guerra, de paz, diplomáticas, humanitarias, no puedo siquiera imaginar el sin fin de posibilidades laborales que puede haber. No temas el cambio, la vida siempre fluye, así debe ser, se que son tiempos de malos vientos y aguas revueltas para echarse a la mar en busca de un navío, pero yo lo hice, y heme ahora, compartiendo mi vida con una tripulación de rudos y curtidos corsarios, tostados por el sol que nos alegra las mañanas y embelesados por la luna que nos vigila en nuestros catres, compartiendo buenos momentos, y también malos, disfrutando del mar y sus encantos, y enfrentándonos sus peligros y misterios. Sí, este es mi barco, al que pertenezco, por el cual lucho incesantemente y a cuyo capitán y bandera debo lealtad.
No te atormentes por lo que digo, déjame invitarte a nuestro pequeño barco, claro, que en este navío no tendrías que remar sin objetivo, aquí navegaríamos hacia mares cálidos, siguiendo brillantes estrellas, los vientos de poniente acunarían nuestras esperanzas. Y claro está, no abría ningún grillete, hablamos de total libertad, en esta nave, somos una familia, si hubiera que remar lo haríamos todos, si hubiera que pelear por nuestras vidas, ninguno habría de faltar. En esta pequeña embarcación hay muchos sueños, pero aun cave uno más…
Recordad: “Verdaderamente la vida es breve, demasiado corta para perder el tiempo en gestas sin importancia, en personas superfluas y en trabajos inútiles”
Jose Antonio Barragán Sánchez








