La raya común, también conocida como “de clavos”, es un pez bastante frecuente en nuestras costas gaditanas y atlánticas . Es pariente cercano de los tiburones, con los que comparte la característica de un esqueleto cartilaginoso, no óseo. Todas las rayas pertenecen al orden de los rajiformes, con un cuerpo aplastado, romboidal y dos aletas pectorales muy desarrolladas. Tiene cinco pares de hendiduras branquiales en la cara ventral. Aunque recuerden vagamente a las tembladeras, carecen de aparato eléctrico.
Dentro de los rajiformes, la raya común se diferencia por estar cubierta en su cara dorsal por un gran número de pequeñas espinas y aguijones, de ahí su sobrenombre de ” rayas de clavos”. Estas protuberancias están más desarrolladas en los adultos.
La coloración es muy mimética, camuflándose siempre con el fondo en el que vive, que será arenoso y, por lo tanto, desde canela hasta marrón. También puede vivir en fondos intermedios, salpicados de arena y roca, pero nunca en fondos de piedra o cascajo.
Se alimenta de todo aquello que encuentra a su paso, crustáceos, pequeños peces o anélidos. No es un gran cazador, más bien aprovecha aquellos alimentos muertos que encuentra con facilidad, aunque no se trate de un pez carroñero. Puede alcanzar tamaños bastantes grandes, alrededor de 20 kilos, pero para el pescador de costa es muy difícil lograr capturas de más de 10 kilos (son más grandes las hembras). La reproducción de esta especie es muy curiosa, pues se realiza mediante huevos capsulados y en número muy pequeño, apenas 20- 30 huevos por hembra. afortunadamente las pequeñas rayas salen perfectamente formadas y el porcentaje de supervivencia es muy elevado.
La raya común se encuentra presente, con mayor o menor abundancia, en la totalidad de nuestras costas. En los meses estivales se la puede observar en rías y estuarios, siempre en zonas arenosas.
Únicamente se puede capturar con cebos naturales, sardinas, boquerones, jureles, gusanos de todo tipo, calamares, etcétera. Las técnicas a emplear siempre serán de fondo, manteniendo el cebo al ras, y con la condición que se trate de fondos arenosos. Los ejemplares jóvenes, hasta 3 ó 4 kilos, se pueden aventurar bastante cerca de la costa, no así los adultos, que suelen encontrarse en zonas más profundas.
Gastronomicamente me vuelve loco su gelatina .. me vuelve loco sus cartilagos , me recuerdan a unas manitas pero del mar .El problema mas grande que nos encontramos es que es un pescado con una cantidad de amoniaco muy alto y se pierde muy pronto .Personalmente me encantaria defender este producto en mi carta todo el año , pero es muy irregular solo lo trabajo cuando las veo del dia en el mercado .
La he pescado mucho con mi padre , la verdad que nunca me ha emocionado pescarlas y además suelen liarte mucho el aparejo… aquí es muy normal comerlas en amarillo , en sopas , guisos marineros …. pero nunca a la brasa ( que es como más me gusta, con un poco de tradicional tartara … brutal ¡¡¡) .
Tened cuidado con comerla en mal estado , pues sufri hace dos años una indisposicion severa … me envenenaron un día libre en un sitio … cuyo nombre no quiero acordarme y os aseguro que no me di cuenta , pues estaba camuflada con un adobo muy potente…

@chefdelmar
- “@gourmetjournal: El Fórum Gastronómico Santiago 2012 reúne a 24 estrellas Michelin http://t.co/K2eFvEOa #gastronomia .@forumsantiago” 03/02/2012
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1 comentario a "Ten cuidado con las rayas … son malas!!!"
Excelente articulo, derrocha la pasion que te precede.
Una suerte tenerte de contacto en este Mar 2.0…
Saludos.